Por Narciso Isa Conde

19 Noviembre 2011.

(narsoisa@gmail.com)

El Senado es corrupto, ilegítimo, violador de su legalidad, parte de un Estado delincuente subordinado a un gobierno corruptor…

Pasa así en las instituciones controladas por una partidocracia basura, la cual hay que enterrar como proponen los jóvenes de La Multitud con sus “Velorios de la partidocracia” (30 de noviembre, Parque Enriquillo y otros parques del país).

Escoger las sedes de sus representantes como blancos políticos es también una manera de llamar la atención sobre lo inservible de esa plaga. Pero tales acciones generarían más apoyo popular si los proyectiles fueron de “caca” y no de plomo, por ejemplo… Así lo controversial de la violencia armada en este momento estaría fuera de discusión.

Ahora bien, entre los responsables de esta crisis agobiante a escala nacional y planetaria, hay actores tan despreciables y condenables como la partidocracia que le sirve de instrumento; los que pretenden lavarse las manos hablando de lavarle la cara a su modelo neoliberal, empobrecedor y desnacionalizador.

No plantean desprivatizar lo privatizado, ni anular la apropiación de territorios y riquezas a su favor, ni reducir sus enormes ganancias, ni parar en seco las feroces mineras tipo Barrick Gold o controlar la repatriación de ganancias y el flujo de capitales voraces; no hablan de confiscar lo robado y erradicar el lucro privado en educación, salud, energía, seguridad social…

Tampoco de anular los TLC leoninos, aumentar salarios y rebajar precios inflados. Ni de prohibir la “inversión” en política para privatizar partidos. Ni de realizar la Constituyente para refundar la república.

Silencios propios de una clase innecesaria-parasitaria: la clase de los grandes propietarios capitalistas, muchos más especuladores que empresarios productores; la oligarquía y los nuevos mega-ricos que controlan el CONEP, la Asociación de Bancos, la Cámara Americana….

Muchos sustituibles por buenos técnicos, gerentes, administradores, innovadores… bien remunerados, pero sin derecho a apropiarse de la renta o ganancia empresarial.

No se incluyen en esta “clase innecesaria” pequeños y medianos capitales, a los empresarios dueños y productores, trabajadores y propietarios a la vez; siempre acorralados por los poderosos y el capitalismo neoliberal.

La tragedia social y ambiental es obra de la partidocracia basura y de esa “clase innecesaria”, al punto que con solo exigirle que renuncien a las ganancias y al robo de un año, posibilitaría obtener recursos para dar un enorme salto en la superación de la pobreza dominicana. Pasa igual en el mundo.